Cuando una persona pierde un proceso laboral, suele
quedarse con una sensación amarga.
Pero cuando esa derrota ocurre en casación, la frustración se multiplica
😤.
“¿Cómo así que ni siquiera estudiaron el fondo del asunto?”, “¿Entonces para
qué sirve la casación?”, “¿Mi abogado se equivocó?”.
La respuesta no siempre es cómoda, pero es
necesaria decirla con claridad:
👉
la demanda de casación no se pierde porque el derecho no exista, sino porque
la técnica no se cumplió.
La Corte Suprema lo repite una y otra vez. No es
capricho. Es método. Y hoy vale la pena explicarlo sin latinajos, sin
solemnidad innecesaria y con los pies en la realidad.
⚙️ 1. La casación no es una tercera instancia
(aunque muchos lo crean)
Este es el error de entrada 🚫.
La demanda de casación
laboral no es un escenario para:
· quejarse del juez
· repetir los argumentos del proceso
· expresar inconformidad
· ni “desahogarse” por un fallo adverso
La Corte lo dijo sin rodeos en la CSJ
SL2349-2020:
la casación no es un foro abierto para protestas o lamentaciones,
sino un recurso extraordinario, con reglas estrictas.
📌 Traducción al lenguaje cotidiano:
no basta con tener razón, hay que demostrar técnicamente el error,
siguiendo una estructura muy precisa.
🔍 2. Si vas por la vía indirecta… hay que
demostrar el error, no insinuarlo
Muchos recursos caen por esto ⚠️.
En la SL258-2025,
la Corte reprochó algo muy común:
el recurrente dijo que el juez se equivocó… pero nunca
explicó cómo, ni con qué prueba, ni
por qué eso cambiaba el fallo.
Cuando se invoca la vía
indirecta, no basta señalar:
❌ “el
juez valoró mal la prueba”
❌ “no
tuvo en cuenta lo que era evidente”
La Corte exige:
✔️
individualizar la prueba
✔️ decir
si fue ignorada o mal valorada
✔️
explicar qué demuestra realmente
✔️ y
confrontar eso con lo que concluyó el juez
Eso se llama parangón lógico,
y no es un lujo académico, es una obligación procesal.
🧾 3. No todas las
pruebas sirven en casación (y esto sorprende a muchos)
Aquí se caen muchísimos recursos 😬.
En casación laboral no
toda prueba es “calificada”.
La ley y la jurisprudencia son claras:
📄 Sí sirven directamente:
· documentos auténticos
· confesión judicial
· inspección judicial
👥 No sirven por sí solas:
· testimonios
· interrogatorio de parte (salvo
confesión)
La Corte lo recordó en sentencias como SL677-2020
y SL1954-2021:
👉
nadie puede beneficiarse de su propio dicho,
👉
y el testimonio solo se analiza si ya existe un error probado con una prueba
calificada.
Dicho simple:
no
es que el testigo no importe, es que la casación no es el
escenario para valorarlo libremente.
🧠 4. Un error más
grave: no atacar todas las pruebas del fallo
Este detalle parece menor, pero es letal
⚰️.
Si el fallo se apoya en varias pruebas y
el recurrente solo ataca algunas, la Corte lo ha dicho
sin titubeos:
👉
el cargo fracasa.
Así lo reiteró en múltiples sentencias
(SL31615, SL5260-2019, SL3420-2020).
Porque si queda una sola prueba sin desvirtuar, el fallo se
mantiene en pie.
Es una lógica simple:
si el edificio tiene cinco columnas y solo tumbas tres, el
edificio sigue en pie.
✍️ Conclusión
La demanda de casación
laboral no es injusta, pero sí implacable. No castiga la falta de razón, castiga la falta de técnica.
Para los abogados, el mensaje es claro:
📌
casación se estudia, se planifica y se redacta con bisturí, no con martillo.
Para los ciudadanos, una advertencia
sana:
📌
llegar a casación no garantiza justicia si el recurso no está bien construido.
En este escenario, el derecho no grita: se demuestra. Y quien no lo haga… simplemente no será oído ⚖️.
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