¿TE OBLIGARON A FIRMAR UNA CONCILIACIÓN LABORAL? DESCUBRE POR QUÉ PUEDE SER ILEGAL Y CÓMO DEFENDERTE


 

Hugo Lascarro Polo

Abogado especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social. Creador de contenido educativo jurídico en redes sociales.

En Colombia, miles de trabajadores han sido “invitados” a firmar actas de conciliación que, en apariencia, ponen fin a un contrato laboral o cambian la forma de vinculación. Lo preocupante es que, en muchos casos, estas firmas no son libres ni voluntarias: son una condición para seguir trabajando o recibir su salario. La Corte Suprema de Justicia ha advertido que este tipo de conciliaciones vulneran derechos fundamentales y desnaturalizan el principio de la primacía de la realidad. En esta columna te explico por qué estas prácticas son ilegales, cómo reconocerlas y qué puedes hacer si te ha pasado.

1. ¿QUÉ ES REALMENTE UNA CONCILIACIÓN LABORAL?

La conciliación es un mecanismo para resolver conflictos sin llegar a juicio. En teoría, busca acuerdos equilibrados entre el trabajador y el empleador sobre derechos inciertos o discutibles.
Sin embargo, cuando se utiliza como condición para continuar prestando servicios, deja de ser un acto voluntario y se convierte en una forma de presión. La Corte Suprema, en sentencias como SL1430-2018 y SL1413-2022, ha señalado que este tipo de maniobras son abusos del derecho: aparentan legalidad, pero esconden una estrategia para desconocer la verdadera relación laboral.

Es decir, si tu jefe te obliga a firmar un acuerdo para seguir trabajando o para cambiar tu contrato a “prestación de servicios” o “convenio asociativo”, te están vulnerando derechos.

2. CUANDO LA “CONCILIACIÓN” SE VUELVE ABUSO

La Corte también ha dejado claro que las conciliaciones deben individualizar claramente los derechos discutidos y que las sumas pagadas no pueden ser irrisorias o simbólicas.
¿Por qué? Porque si te pagan una cifra mínima para que renuncies a derechos reales —como liquidaciones, primas o cesantías— el acuerdo pierde validez. La sentencia SL1639-2022 fue contundente: usar la conciliación para burlar derechos laborales es un abuso de poder que contradice los principios de igualdad, buena fe y respeto a la dignidad humana.

En un país donde el trabajo informal y la tercerización son pan de cada día, este tipo de “acuerdos” se convierten en un mecanismo de exclusión y precarización. La conciliación deja de ser un camino hacia la paz laboral y se transforma en un instrumento de renuncia forzada.

3. ¿QUÉ HACER SI TE PRESIONAN A FIRMAR?

Antes de firmar, infórmate. Nadie puede obligarte a aceptar una conciliación en la que renuncies a tus derechos.

Algunas recomendaciones prácticas:

·       🔹 Lee cuidadosamente el documento. Si no entiendes una cláusula, pide asesoría antes de firmar.

·       🔹 Verifica si el conciliador está autorizado por el Ministerio del Trabajo.

·       🔹 Evalúa si la suma que te ofrecen compensa realmente lo que estás cediendo.

·       🔹 Consulta a un abogado laboralista independiente (no al de la empresa).

·       🔹 Si ya firmaste bajo presión, todavía puedes demandar. La jurisprudencia protege al trabajador frente a acuerdos obtenidos con abuso del derecho.

Como abogado laboralista, acompaño a trabajadores que enfrentan este tipo de situaciones. Puedo ayudarte a revisar tu caso y explicarte las alternativas legales disponibles para recuperar tus derechos sin exponerte a represalias.

4. REPENSAR LA CONCILIACIÓN DESDE LA POLÍTICA PÚBLICA

El Estado debe fortalecer la vigilancia de los centros de conciliación y crear protocolos contra el abuso de poder empresarial. La conciliación no puede seguir siendo un “trámite” que legitima desigualdades estructurales. Es necesario que las autoridades laborales prioricen la educación jurídica básica en los espacios de trabajo, para que cada persona entienda qué puede y qué no puede firmar. Conciliar sí, pero sin engaños, sin miedo y con verdadera equidad.

CONCLUSIÓN

La conciliación laboral puede ser una herramienta valiosa si se usa con buena fe. Pero cuando se transforma en una trampa para precarizar, pierde todo sentido. El trabajador no debería elegir entre su sustento y su dignidad. Si has pasado por algo similar o conoces a alguien que lo haya vivido, no te calles: infórmate, consulta y exige tus derechos.

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