ENDOMETRIOSIS Y TRABAJO DIGNO: UN AVANCE NECESARIO EN LA LEGISLACIÓN LABORAL COLOMBIANA

 


Hugo Lascarro Polo

Abogado especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social. Creador de contenido educativo jurídico en redes sociales.

⚖️ UNA DEUDA HISTÓRICA CON LAS MUJERES

Durante décadas, la endometriosis fue tratada como un simple “dolor menstrual” o una molestia pasajera. Detrás de esa indiferencia, hubo un profundo sesgo estructural del sistema de salud y del derecho laboral colombiano: las dolencias femeninas eran invisibles o se consideraban un obstáculo para la productividad.

La Ley 2338 de 2023 rompe ese silencio. Por primera vez, el Estado colombiano reconoce que la endometriosis es una enfermedad crónica, progresiva y debilitante, y ordena crear una política pública nacional para su prevención, diagnóstico, tratamiento y acompañamiento integral.

No se trata solo de un avance médico. Es un acto de justicia social y de reconocimiento del derecho fundamental a la salud de las mujeres.

🩺 LO QUE ESTABLECE LA LEY 2338 DE 2023

Esta norma exige que el Estado, las EPS y los hospitales garanticen:

·       Diagnóstico temprano y sin trabas administrativas.

·       Tratamiento integral y continuo, incluyendo terapias hormonales, quirúrgicas, físicas y psicológicas.

·       Educación y concientización social para eliminar el estigma.

·       Protección laboral y educativa para que las mujeres no sean discriminadas por sus síntomas o ausencias justificadas.

La ley también reconoce la necesidad de ajustes razonables en el trabajo: horarios flexibles, teletrabajo temporal o pausas durante las crisis. Esto, lejos de ser un privilegio, es una forma de garantizar productividad con dignidad.

🕰️ FLEXIBILIDAD LABORAL CON SENTIDO HUMANO

El artículo permite que la trabajadora diagnosticada con endometriosis y el empleador acuerden horarios flexibles o modalidades de trabajo remoto. Esto no significa un privilegio, sino una forma de humanizar la jornada laboral y hacerla compatible con los tratamientos o episodios de dolor.

En términos prácticos, la norma busca que las empresas no midan la productividad solo en horas presenciales, sino en resultados. Un ejemplo sencillo: permitir que una trabajadora entre más tarde, salga más temprano o trabaje desde casa algunos días. Son gestos de empatía que se traducen en motivación, estabilidad y compromiso.

En un país donde aún se desconfía del teletrabajo y se sobrevalora la presencia física, esta medida abre una puerta hacia una cultura laboral más madura y compasiva.

🧩 PERSPECTIVA JURÍDICA Y DE DERECHOS HUMANOS

Desde una mirada constitucional, esta ley se articula con el artículo 13 de la Constitución Política, que prohíbe toda forma de discriminación, y con el artículo 49, que consagra el derecho a la salud. Además, se conecta con estándares internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Americana de Derechos Humanos, que obligan al Estado a adoptar medidas afirmativas para proteger los derechos de las mujeres.

La norma también tiene un componente laboral relevante: al ordenar que el Ministerio de Salud reglamente incapacidades temporales o permanentes, refuerza la protección frente al despido por razones de salud (art. 26 de la Ley 361 de 1997) y promueve la estabilidad laboral reforzada de las mujeres que padecen esta enfermedad.

⚖️ RECONOCIMIENTO DE INCAPACIDADES: SALUD SIN DISCRIMINACIÓN

Otro avance clave del artículo es el reconocimiento de incapacidades médicas por endometriosis.
El sistema de salud y el empleador no pueden negar una incapacidad certificada por un profesional, ya sea temporal o prolongada.

Esta garantía materializa un principio esencial del Derecho Laboral y de los Derechos Humanos: “La salud no puede ser una causa de discriminación, sino un derecho protegido.”

Durante años, muchas mujeres fueron señaladas de exagerar o de “inventar excusas” ante el dolor. Esta norma es, en parte, una reparación simbólica frente a esa desconfianza estructural.

🎓 IGUALDAD TAMBIÉN EN LA EDUCACIÓN

La Ley no se limita al mundo laboral. Las estudiantes con endometriosis —desde colegios hasta universidades— tendrán derecho a medidas de apoyo que eviten la deserción educativa.

Esto incluye la posibilidad de clases virtuales, reprogramación de evaluaciones, acceso a materiales digitales o acompañamiento académico especial. En otras palabras: la salud no debe ser obstáculo para el aprendizaje.

Si una estudiante necesita una cirugía o atraviesa un periodo de crisis, la institución educativa debe acomodarse a su situación, no sancionarla por ella.

🧩 Una política pública en construcción

Aunque la Ley representa un avance legislativo y cultural, el reto real está en su implementación.
Las empresas deberán recibir orientación del Ministerio del Trabajo para aplicar los ajustes razonables, y el sistema de salud deberá definir criterios claros para el reconocimiento de incapacidades.

De lo contrario, el texto se quedará en el papel, como tantas otras promesas normativas.

En el fondo, esta disposición no solo protege a las mujeres con endometriosis: revela el tipo de Estado que queremos construir. Uno que no mida la eficiencia en cifras frías, sino en dignidad humana.

🌿 CONCLUSIÓN: VISIBILIZAR EL DOLOR ES TAMBIÉN HACER JUSTICIA

La Ley 2338 de 2023 es un avance histórico, pero también un punto de partida. Reconocer el dolor, garantizar tratamientos dignos y proteger la estabilidad laboral de las mujeres no debería requerir una ley: debería ser sentido común jurídico y humano.

El Estado tiene ahora la tarea de convertir este texto legal en una política viva, con impacto real y enfoque de género. Porque la justicia social empieza cuando las mujeres dejan de sufrir en silencio y el derecho empieza a escucharlas.

💼 DESDE LA PRÁCTICA PROFESIONAL

Como abogado laboralista, celebro este tipo de avances porque conectan el Derecho con la vida real. En mi ejercicio profesional, he visto cómo una política de flexibilidad bien implementada reduce conflictos laborales y mejora la productividad.

Mi compromiso es acompañar a empresas y trabajadoras en la aplicación de estas medidas, brindando asesoría jurídica con enfoque humano, donde el cumplimiento normativo se convierta en una oportunidad para fortalecer la cultura organizacional.

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